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#262 El Nilo: la meca de Santurce en las décadas del treinta al setenta

Con la participación de: Edgar Galiñanes
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5 comentarios  |   30 de diciembre de 2007

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Comentarios:
  1. Elena dijo en enero 7, 2008 1:31 pm

    ¡Qué gran placer escuchar este último programa del año y revivir años hermosos de mi juventud! Por muchos años, todos los domingos mi familia y yo fuimos a almorzar a El Nilo antes de meternos en alguno de los cines de Santurce a ver la película más reciente….. Todavía, cuando regreso a PR y paso por allí camino al Museo de Arte, recuerdo las deliciosas habichuelas y los postres exquisitos.

    Muchas gracias y felicitaciones por rescatar la memoria prodigiosa de D. Edgar para nuestro patrimonio nacional.

    Saludos cordiales,

    Elena Segovia

  2. Juan Oliver Colom dijo en enero 23, 2008 5:26 am

    En los años de mi infancia, luego de visitar al dentista -que estaba cerca- mi madre nos llevaba a El Nilo, a manera de premio. No eran frecuentes esas visitas -no había muchos medios- pero siempre recuerdo el sabroso arroz con pollo que comíamos. Tanto El Nilo como el Café Palace eran lugares con encanto único que jamás serán duplicados y que viven solamente en el recuerdo de los que tuvimos la fortuna de visitarlos alguna vez.

  3. Humberto R. Bozzo-denton dijo en marzo 11, 2008 5:44 pm

    El escuchar a Don Edgar recopilando datos de la historia, no solo de sus negocios familiares, pero además, de aquella época de oro de nuestro pueblo, me llena de orgullo por haber tenido la oportunidad de conocerlo personalmente y de haberme criado con su hijo Edgar Luis, el cual considero mi mejor amigo de siempre. Me llena de una gran satisfacción, no solo el escuchar su voz, pero además, el darme cuenta de que a sus años pueda mantener la lucidez y memoria que ha demostrado tener durante esta entrevista, que El Señor le bendiga. Edgar Luis siempre me ha dicho, cuando hablamos de forma regular, que Don Edgar, Mimo como ellos le llaman, se encuentra muy bien, pero el haberlo escuchado hoy me ha dejado tan lleno de recuerdos difíciles de exponer aquí, al igual que ha traido lagrimas a mis ojos.
    Éramos muy jóvenes durante la época de oro del Restaurante El Nilo, si recuerdo haberlo visitado pero muy vagamente. Si recuerdo el visitar el “Pet Shop”, al lado del Nilo, el cual corría uno de los hermanos de Don Edgar, que si recuerdo bien le decían Segui, cuando era niño. Pero el negocio de los Galiñanes en el cual pase muy buenas experiencias fue en Las Nereidas en El Condado. Localizado frente a los hoteles Condado Beach y La Concha, hoy creo que se llama El Centro de Convenciones. Edgar Luis y yo éramos asiduos clientes durante los fines de semana, en los momentos ya de retirada, durante nuestras andadas entre Isla Verde y el Viejo San Juan, en nuestra etapa de Universitarios. Jamás se me olvidara que a Don Edgar siempre le gusto el turno de madrugada, y por lo tanto nos recibía con los brazos abiertos y hasta en ocasiones nos cocinaba el mismo. Podría continuar escribiendo, pero estoy seguro de que el espacio aquí es limitado. Como dije antes, era muy joven para haber disfrutado la época de oro del Nilo que describió Don Edgar en esta entrevista, pero me siento orgulloso de haber podido disfrutar la de Las Nereidas y la que considero la última de las épocas de oro en la historia de nuestra querida tierra.
    Gracias, Sr. Collado Schwarz por permitirme no solo la dicha de escuchar a Don Edgar, pero además por sus palabras el haberme ilustrado un poco en la historia de mi patria.
    Reciba un fuerte abrazo de mi parte, Don Edgar, y repito, que Papa le bendiga siempre.
    Humberto R. Bozzo-Denton

  4. Nylsa Porro dijo en marzo 11, 2008 7:52 pm

    Uno de mis mas entrañables recuerdos de infancia es las vistas al Nilo. No solo significaba algo especial porque era parte de las salidas entre mi abuela y yo, sino que entrar al Nilo era proimesa de un suculento almuerzo y de ricos chocolates que escogía en la caja a la salida. Mis favoritos eran las mnedas de chocolate. Estaban envueltas en unas formas de aluminio dorada y empacadas en unas redecillas doradas atadas or una cinta roja. Todavía cuando paso por esa esquina en mi mente puedo ver la vitrina del Nilo y casi que saboreo las moneditas de chocolate. Nylsa Porro

  5. Roberto Cancel dijo en marzo 12, 2008 5:35 am

    Soy de la gerenacion del 50. Tuve la dicha de conocer al Sr. Galiñanez pues su hijo Edgar estudio conmigo en la Academia Santa Teresita en Santurce.
    Aun siendo un hombre de mucho exito, siemprelo admire por su sencillez. Posiblemente no se acuerde de mi pues era muy joven.

    Quien me llevo al Nilo, fue una tia abuela que le encantaba hacer una parada tomar cafe y almorzar.
    Jamas pense eventualmente seria amigo de su hijo Edgar

    Fueron momentos que jamas se olvidan y el Nilo era un lugar muy bien ubicado en el corazon de Santurce. Muchas veces se usaba de referencia para orientarse o verse.



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