April 9, 2026

Irán: Eisenhower, Obama y Trump

Irán: Eisenhower, Obama y Trump

Artículo publicado en El Nuevo Día 

Entender los conflictos bélicos requiere estudiar la historia e identificar los detonantes de las guerras.

 Irán es un país milenario. Los inicios del esplendor de su antiguo imperio persa se remontan a los años antes de Jesucristo (a.C.).  Su historia está enmarcada en conquistas y derrotas, pero siempre ha sobrevivido a través de los siglos.

 Su historia reciente está contextualizada por un golpe de Estado en 1953, promovido por el Gobierno del presidente Dwight D. Eisenhower y liderado por la CIA dirigida por Allen Dulles, con miras a derrotar al primer ministro Mohammad Mosaddeq electo democráticamente por el pueblo iraní. 

 El nieto del presidente Theodore Roosevelt, Kermit Roosevelt, Jr., y el bufete de abogados neoyorquino, Sullivan & Cromwell, abogados de las petroleras estadounidense cuyos exsocios eran John y Allen Dulles, desempeñaron un papel importante en el golpe de Estado.

 EE. UU. junto al Reino Unido, cuyas empresas petroleras habían sido nacionalizadas, catapultaron al trono del Shah (rey) de Irán a Mohammad Reza Pahlavi, quien les aseguraba el control del petróleo iraní.

 En 1957 el Gobierno de Eisenhower sentó las bases del programa nuclear de Irán al firmar un acuerdo de cooperación técnica y suministrarle un reactor de investigación.

En el programa de Átomos para la Paz, Estados Unidos proporcionó tecnología, celdas calientes, buscando fomentar la tecnología nuclear pacífica.

 Durante las próximas décadas, científicos e ingenieros iraníes se educaron en universidades de Estados Unidos como el MIT, la USC y la UC en Berkeley.

 En 1967 EE. UU. suministró al Centro de Investigación Nuclear de Teherán un reactor de piscina y uranio de alto enriquecimiento.

 El pueblo iraní en 1979 derrotó al régimen autoritario y represivo del Sha y estableció una república islámica bajo el liderato del Ayatollah Ruhollah Khomeini.

 Desde ese momento el Gobierno iraní se convirtió en un adversario directo de Estados Unidos y llegó a secuestrar al personal diplomático de su embajada.

Este evento influenció los resultados electorales en 1980 y ocasionó la derrota del presidente incumbente, Jimmy Carter y la elección de Ronald Reagan. 

 Con la Revolución de 1979, se deshizo una alianza que mantenía Irán e Israel y comenzó la hostilidad que perdura hasta el presente.

 La república islámica de Irán se fortaleció interna y externamente luego de la devastadora guerra con Irak de 1980 a 1988.  Demostraron resistencia, resiliencia y una determinación para preservar el régimen con los medios que fueran necesarios.

 Endurecieron sus recursos de inteligencia interna y descentralizaron el gobierno para sobrevivir en cualquier circunstancia.

 El mayor acercamiento diplomático entre Irán y Estados Unidos desde 1979, ocurrió en 2015 cuando, luego de una década de negociaciones, se acordó un pacto internacional para restringir el programa nuclear iraní.

Los firmantes fueron Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia), Alemania y la Unión Europea. 

 El pacto histórico gestionado por el Gobierno del presidente Obama establecía un mecanismo de vigilancia de posibles incumplimientos de la mano de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).

 En 2018 el presidente Donald Trump arbitrariamente se retiró del acuerdo internacional alegando que él podía negociar un mejor tratado.

 En ausencia de un tratado, Irán avanzó su programa nuclear.

 Tras Trump perder las elecciones en 2020 y posteriormente regresar al poder en 2025, el pasado mes de febrero decidió por “instinto” y como resultado de la presión de Israel, según alegan Marco Rubio y Joe Kent, lanzar su Guerra con Irán.

 Esto ocurrió mientras los representantes de Trump negociaban con Irán un acuerdo.  Pero Trump, en lugar de seleccionar diplomáticos capaces y expertos para negociar, había comisionado a dos desarrolladores de bienes raíces, el esposo de su hija, Jared Kushner, y su colega del golf, Steve Witkoff, quienes son analfabetos en geopolítica y tecnicismos nucleares.

 Desafortunadamente, Trump es un presidente impulsivo, errático, vengativo e ignorante, rodeado de personas cuya cualificación principal es la lealtad incondicional a su persona.

Esta situación arrastra a la nación más poderosa del mundo a una guerra peligrosa, sin objetivo, estrategia ni fecha de terminación.

 Las explicaciones de Trump sobre la guerra son contradictorias y confusas. Las conferencias de prensa del inepto secretario de Defensa, Pete Hegseth, recuerdan a las engañosas y exageradas de Robert McNamara durante la Guerra de Vietnam.

 En poco tiempo Trump ha logrado erosionar la buena voluntad de Estados Unidos y el orden internacional establecido al final de la Segunda Guerra Mundial.

 En el 2012, el exconsejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, pronosticó que atacar militarmente a Irán sería una decisión irresponsable, inmoral y equivalente a “jugar con fuego”, que crearía una severa inestabilidad en el Oriente Medio.

 Anticipó que, aunque Estados Unidos podría infligir inmenso daño a Irán, al final no prevalecería, causaría aumentos en el precio del petróleo y una ruptura en la economía global, y promovería la alianza entre Irán, China y Rusia.

 Brzezinski recomendó que, en lugar de ataques militares, se usaran la diplomacia y la paciencia como los métodos más efectivos para lidiar con Irán.

En resumen, Eisenhower eliminó la democracia en Irán y les proveyó recursos nucleares; Obama logró un tratado de paz con Irán, respaldado por la comunidad internacional; Trump canceló el tratado y desató una guerra contra Irán, promovida por Israel, sin estrategia y fecha de terminación