Dec. 31, 2025
Artículo publicado en El Nuevo Día.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos del Gobierno de Donald Trump no fue discutida y evaluada en los foros pertinentes, como Council of Foreign Relations, ni en los comités de asuntos exteriores del Congreso. Fue lanzada unilateralmente como hacen los regímenes totalitarios.
Trump presume que su Gobierno, MAGA y la Heritage Foundation tienen un mandato del pueblo americano para ejecutar esta estrategia controversial.
El objetivo es asegurarse de que la nación continúe siendo la más “fuerte, rica, poderosa y exitosa del mundo”.
En el escrito se describe a su principal aliado de Estados Unidos, Europa, como decadente, con problemas económicos y con “la desaparición de su civilización en los próximos 20 años o menos”.
Más aún, el texto establece expresamente la prioridad de ayudar a los partidos de extrema derecha, en particular al AfD (con posiciones de corte nazi), en Alemania, y a Vox (admiradores del franquismo), en España, para rescatar al continente.
Es alarmante que el Gobierno estadounidense intervenga directa y abiertamente en el proceso eleccionario de países soberanos.
La otra región prioritaria es América Latina. El documento resalta la aplicación de la doctrina Monroe (que inspira el intervencionismo estadounidense en Latinoamérica) para restaurar su preeminencia. El texto presenta un “Corolario Trump a esa doctrina, necesario para lograr una restauración sensata y contundente del poder y prioridades estadounidenses”.
Haciendo referencia indirecta al hecho de que China ha desplazado a Estados Unidos como el principal inversionista en el continente, el documento apunta que Estados Unidos “les negará a competidores foráneos a la región la capacidad de posicionar fuerzas o amenazar capacidades o adueñarse o controlar activos vitales y estratégicos en el hemisferio”.
El documento también señala que se reclutarán aliados y se compensarán a los Gobiernos, partidos políticos y movimientos que estén en sintonía con los principios y estrategias de la nueva política exterior de Estados Unidos.
Recientemente, Trump se inmiscuyó abiertamente en las elecciones legislativas de Argentina ofreciendo ayuda para su economía, pero sujeta a que triunfara el partido de su homólogo, Javier Milei.
En el grupo de líderes latinoamericanos bajo el ala de Trump se encuentran Nayib Bukele, de El Salvador, y recientemente se incorporaron José Antonio Kast, de Chile y Nasry Asfura, de Honduras.
Trump pretende cambiar los gobiernos de Venezuela, Colombia, Cuba y Nicaragua.
Sin embargo, no ha logrado reclutar para su grupo de aliados a las dos principales naciones latinoamericanas: Brasil y México.
Donald Trump se posiciona como el heredero de Ronald Reagan. Pero sus posturas no pueden ser más opuestas.
Reagan creía en el comercio libre ; Trump, en aranceles.
Reagan creía en la amnistía para inmigrantes ilegales; Trump, en la deportación masiva.
Reagan creía en el poder de las libertades para combatir la autocracia; Trump, respalda a regímenes totalitarios.
Reagan consideraba a la Unión Soviética como el imperio del mal y defendía a las naciones sometidas al bloque soviético; Trump le rinde pleitesía al líder ruso mientras humilla al invadido.
El documento cancela la política exterior post Segunda Guerra Mundial, establecida por un grupo de diplomáticos, abogados y banqueros de la talla de Dean Acheson, Chales Bohlen, Averell Harriman, George Kennan, Robert Lovett y John McCloy.
Asimismo ignora las posiciones del principal pensador-diplomático realista moderno, Henry Kissinger. El profesor esbozó el orden mundial ejecutándolo desde el poder.
Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt firmaron la Carta del Atlántico en 1941 que inspiró una época que termina con esta nueva estrategia de Trump. Durante dicha época se rechazó anexiones territoriales, se propulsaba el comercio libre y la autodeterminación de los pueblos, y se promovía sistemas de seguridad colectiva como la ONU y la OTAN.
Es muy peligroso para la sobrevivencia de la humanidad, en un mundo dotado de armas nucleares, que su seguridad descanse en manos de un personaje tan impulsivo, ignorante, narcisista y poderoso como Donald Trump.