Oct. 24, 2026
Artículo publicado en El Nuevo Día Digital.
En los próximos días se celebrarán tres elecciones históricas cuyos resultados pueden cambiar el rumbo de países, continentes y el planeta: una en Latinoamérica, otra en Oriente Medio y la tercera en Estados Unidos.
El 25 de octubre se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, el principal país de Latinoamérica, con casi el 3% de la población mundial y el 2% del PIB global.
Con México, es uno de los dos grandes países latinoamericanos que no han sucumbido al trumpismo.
Se enfrentan el actual presidente, el octogenario Luiz Inácio “Lula” da Silva y Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, político ultraconservador, de extrema derecha y cercano a Donald Trump. Jair Bolsomaro fue declarado culpable en 2025 de participar en una conspiración golpista contra su sucesor Lula y fue condenado a 27 años de prisión.
El clan Bolsonaro nunca ha disimulado su desprecio por las reglas democráticas y el Estado de derecho.
Además, ha declarado su intención de explotar la Amazonía, con efectos nefastos en la biodiversidad, el equilibrio climático y la pérdida de especies en el planeta.
Los planes de Trump de desmantelar progresivamente el National Park Service resultan inspiradores para los Bolsonaro en la región amazónica.
Flavio Bolsonaro ganó la primera vuelta por 1.87 puntos porcentuales. Aunque nada es imposible en política, en Brasil el ganador de la primera vuelta siempre ha triunfado en la segunda lo cual tendría consecuencias trágicas para el planeta.
El 27 de octubre se celebrarán elecciones parlamentarias en Israel que determinarán si Benjamin Netanyahu continuará liderando al país.
Desde 2020, Netanyahu enfrenta cargos penales por soborno, fraude y abuso de confianza en tres casos de corrupción ante el Tribunal de Distrito de Jerusalén.
Gracias a sus alianzas con la ultraderecha, ha conservado el poder y ha logrado retrasar temporalmente el proceso judicial.
La masacre perpetrada por el movimiento islámico palestino Hamas el 7 de octubre de 2023 causó más de 1,000 muertos israelíes y la captura de 250 rehenes.
Netanyahu ha evadido una investigación de los hechos que, aparentemente, habían sido advertidos por los servicios de inteligencia israelíes y países vecinos como Egipto y Emiratos Árabes Unidos.
La masacre sirvió de pretexto para declarar el estado de emergencia y lanzar un ataque despiadado contra los palestinos en la Franja de Gaza que ha causado la muerte de más de 70,000 civiles, entre ellos numerosos niños indefensos.
Las Naciones Unidas han señalado que Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en Gaza, y la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Netanyahu.
La alianza entre Trump y Netanyahu ha tenido una consecuencia nefasta para la paz en la región.
Según The New York Times, Netanyahu fue el principal responsable de convencer a Trump de unirse en una guerra contra Irán que supuestamente duraría unos días y acabaría con el régimen teocrático iraní.
Netanyahu ha logrado convertir a la única democracia en la región, modelo económico y agrícola, en un paria internacional.
Por primera vez desde su fundación en 1948, según el Pew Research Center, el 60% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable de Israel y se opone a seguir enviándole ayuda militar.
A pesar del fracaso de la guerra contra Irán y del genocidio del pueblo palestino, Trump continúa respaldando a Netanyahu en su contienda electoral.
Según el rotativo español El País, las encuestas apuntan a un escenario de máxima incertidumbre con alianzas complicadas.
La reelección de Netanyahu supondría un impedimento para la paz en la región. Su Gobierno de ultraderecha promueve los asentamientos en Cisjordania y se opone a la creación del Estado palestino.
La convivencia de los dos Estados, Palestina e Israel, es la fórmula que respalda la comunidad internacional para alcanzar la paz en la región.
El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y la mayoría de los gobernadores.
Desde enero 2025, Trump ha gobernado con un estilo dictatorial: ha impuesto aranceles de forma arbitraria; ha amenazado con anexionar países soberanos; ha perseguido a sus opositores políticos; ha vulnerado la independencia académica y la libertad de prensa; ha declarado guerras a otros países; ha invadido y ocupado un país soberano y se ha apoderado de recursos nacionales; ha desplegado una fuerza policial enmascarada y sin identificación para capturar a inmigrantes y deportarlos a países extraños; ha quebrantando acuerdos internacionales y alianzas con países aliados; ha pactado con países adversarios en contravención de leyes congresionales; se ha aliado con billonarios, descuidando la protección de los ciudadanos frente a los posibles efectos de la inteligencia artificial; ha ignorado la protección de los recursos naturales y las medidas para salvaguardar el planeta; y se ha enriquecido, junto con su familia.
Los padres fundadores de la nación (Washington, Adams, Jefferson, Franklin y Madison, entre otros) quisieron evitar el establecimiento de una dictadura o monarquía, mediante una constitución que reparte el poder entre tres ramas de gobierno iguales.
Sin embargo, desde 2025 Donald Trump ha impuesto su criterio con un estilo totalitario y ha anulado el poder legislativo, rendido y convertido en un órgano irrelevante.
Las elecciones del 3 de noviembre decidirán si los votantes estadounidenses respaldan la gestión de Trump y reeligen a su Congreso sumiso y disfuncional o rescatan el pensamiento de los padres fundadores y reestablecen un Congreso capaz de frenar a Trump, devolver la prioridad a las necesidades de los ciudadanos y exigir responsabilidad a quien viole el Estado de derecho.
El Estados Unidos que surja de estos comicios influirá directamente en el nuevo orden mundial y en la sobrevivencia del planeta.